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Imagínate un iceberg en el mar…

La parte visible del iceberg en el mar es, aproximadamente, del 10%. El otro 90% del iceberg está bajo el agua y no se ve, lo cual no significa que sea mentira y no exista. Es más, la parte visible es “visible” porque es la parte que asoma bajo el sostén de la parte no visible o invisible a los ojos.

 

Exactamente igual pasa con nuestra mente. Según se muestra en el dibujo, la parte consciente en nuestra vida sería, más o menos, el 5% (lo que equivale en el iceberg a lo que sobresale, lo que se ve). Sí, siento transmitir que, como mucho, en un estado superlúcido y muy desarrollado, llegamos a ser conscientes, en óptimas condiciones, solo del 5% de lo que pasa. Es decir, que lo que pillamos con nuestros limitados cinco sentidos viene a ser más o menos el 5% de todo lo que Es. Y en nuestro caso, equivaldría a la punta del Iceberg que se ve.

Lo que está sumergido en el mar sería, en nuestro ejemplo, entorno al 95% de todo lo que Es. Y le hemos llamado inconsciente y subconsciente. Por tanto, el inconsciente y el subconsciente conforman la gran parte de nuestra mente. Lamentablemente para la parte racional del cerebro (hemisferio derecho) que lee y procesa esta información, siento transmitirle que, literalmente, no nos enteramos del 95% de lo que sucede, pues no es “pillable” por nuestros sentidos. Hay una película documental que se llama “Y tu que sabes, dentro de la madriguera” que rueda por Youtube.

y que si aún no la has visto recomiendo fervientemente que lo hagas porque lo explica maravillosamente bien. Mi amigo y honorable maestro Fidel Delgado también lo explica…

Y desde mi punto de vista lo hace de una manera mucho más amena, mucho menos técnica, pero más divertida.

A lo que vamos… que no nos enteramos de lo que somos, ni de lo que hacemos ni de lo que nos pasa. Bueno, nos enteramos como mucho del 5%. A modo resumen técnico, nuestro cerebro recibe muchos datos continuamente (olor, vista, asociaciones,…); en concreto por nuestra mente pasan entorno a 200 millones de bites por segundo, pero solo somos conscientes de 2000. Sí. Tras una larga temporada meditando y en óptimas situaciones yo he constatado (con una máquina harta compleja de interpretar) haber llegado una vez a unos 30 mil. Vamos, que lo que vengo a transmitir es en primera instancia lo bien que nos viene recordar –humildemente- lo poco conscientes que somos, y a su vez el infinito potencial que tenemos.
Volviendo a nuestro iceberg… imagínate que el agua en el que está sumergido sube de repente 15 grados su temperatura. ¡Pero tú no quieres que se derrita!

¿Crees que si pusiésemos unas máquinas de aire ultracongelado que echasen aire a 15 grados sobre la superficie que está sobre el mar (¡sobre ese 5% o incluso 10% de hielo que sobresale, da igual!) muy fuerte y muy bien direccionado, se mantendría intacto el glaciar o por el contrario se derretiría ya que el 90% del mismo está bajo el nivel del mar sumergido soportando una temperatura que ha subido 15 grados? La respuesta es obvia… se derretiría irremediablemente por más aire acondicionado que echemos a la parte visible.

Pues exactamente pasa con nuestra vida… Es por ello que si queremos establecer cambios en la parte que se ve (en la parte consciente) lo más efectivo es, con diferencia, que trabajemos la parte subconsciente e inconsciente.

Por tanto, decimos que el ciclo de toda creación parte de trabajar el subconsciente y el inconsciente.

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