en Esoterismo

Aunque por su uso despectivo en algunos ambientes científicos el término esoterismo ha pasado a tener cierto grado peyorativo en nuestra sociedad, sería positivo abrir este “melón” a ver qué trae dentro este término… ¡voy a intentarlo!

Para empezar (y no con poca confusión) hemos de clarificar que el esoterismo en sí es un tipo de religión.

Y ahora toca definir qué es una religión para poder recontextualizar el término esoterismo correctamente. Si nos volvemos algo estrictos con la semántica entendemos por religión “un conjunto de comportamientos sujetos a determinados sistemas de creencias de un grupo de personas que buscan establecer la relación del ser humano con la divinidad”.

En función de “desde dónde” busquemos establecer esta relación con la divinidad hablaremos de dos tipos de religiones:

  • La religión exotérica o “externa”, que es aquella a la que la mayoría de las personas en el uso común del lenguaje se refieren cuando simplifican el término religión exotérica en religión, a secas.

La religión exotérica es aquella que se basa en la transmisión de creencias y dogmas de manera mítica y literal a través de “intermediarios” y textos que están legitimados por los seguidores o creyentes de dichas religiones. Así, la religión católica, por ejemplo, defiende que Eva fue creada desde una costilla de Adán y que Cristo nació de una virgen. La religión hindú, por su parte, nos cuenta que el planeta se sostiene sobre la espalda de un elefante y que éste, a su vez, se apoya sobre una tortuga que reposa sobre una serpiente.

Las religiones exotéricas del mundo entero se afirman en este tipo de dogmas, que a su vez establecen normas de convivencia para sus seguidores. Así, si crees en las normas y las acatas, te salvarás y si no crees en ellas, irás al Infierno.

Otra características de las religiones exotéricas es que para cada seguidor su religión es la cierta y, por tanto, las demás son inciertas. Es decir, cada religión entiende que la suya es la cierta y verdadera y, por exclusión, las demás son erróneas y falsas. Es por ello que cada vez, en un mundo tan globalizado como el actual en el cual tenemos tal acceso a información, haya cada vez más personas que piensan que las religiones exotéricas tienden a separarnos cada vez más a los seres humanos en lugar de unirnos.

  • Por su parte, la religión esotérica o “interna” es aquella que se basa en la experiencia directa y sin intermediación con la divinidad, a través de prácticas de observación de la conciencia personal (meditación). Este tipo de religión es por tanto mística, entendiendo por misticismo la práctica personal en la que se busca el contacto de nuestro espíritu con la divinidad.

Refiriéndonos al uso común del lenguaje, el misticismo se ha entendido como aquellas prácticas espirituales secretas, ocultas o reservadas a unos cuantos. Una vez más nos encontramos ante una absoluta distorsión del término pues, es obvio que no hay ningún tipo de secreto en la práctica de “mirar hacia adentro”.

Al ser una práctica individual, la religión esotérica no te pide que tengas fe en nada o que te sometas a leyes. Consiste en un conjunto de experimentos personales auto observable en la que la validación del método pasa por su propia práctica. Es decir, que no hay una autoridad externa que diga si es o no es válida, si es o no es correcta, sino que la propia práctica en sí verificada por un grupo de iguales que han realizado ese mismo experimento (que han meditado vamos), es lo que legitima la religión. Para quien quiera saber más, no conozco persona que describa mejor el esoterismo como un tipo de religión, que Ken Wilber, bien en su libro Antología, o bien en algunos de sus videos que circulan por la red.

En base a mi experiencia puedo afirmar que cuando pasas un tiempo con esta práctica de meditar es relativamente fácil sentir la comunicación con la divinidad. Eso sí, ese sentir es muy difícil de transmitir en palabras (al menos para mí), por eso invito a quien lea que, antes de juzgar si es o no cierta esta religión, que pruebe a practicarla, así tendrá una evidencia en su propia persona.

En contraposición con las religiones exotéricas, la práctica esotérica de la meditación tiende a la unión con los demás, pues en la propia práctica meditativa se alcanza a reconocer un estado de paz y dicha interior que es común en todas las personas (esotéricamente le llamamos espíritu). Es decir, buscando individualmente en nuestro interior encontramos la comunión con el resto de seres humanos; luego, cuanto más practicamos más nos unimos.

Por último cabe reseñar que por extensión también se incluyen dentro del término “esotérico” aquellas herramientas prácticas que sirven para apuntar hacia el autoconocimiento (astrología, tarot, etc.), pero que no gozan de una evidencia científica externa. En otras palabras, que a día de hoy la ciencia no ha podido explicar (desde mi punto de vista nunca lo conseguirá) con los métodos actuales, la causa de por qué estas técnicas, bien usadas, funcionan en nuestras vidas.

Independientemente al camino espiritual que se escoja, la única religión que puede ser solvente para nuestro progreso es aquella que sea madura, entendiendo por madura la que se base en el amor. La religión inmadura por su parte, se basa en el miedo, la culpa o el castigo.